domingo, 24 de febrero de 2008

Ciudad y Poder 24 de febrero de 2008/sucesión 2009


Las “nuevas” reglas del PAN

Demasiado pronto, los panistas se dieron cuenta que no es posible gobernar sin las “mañas” y los “vicios” que antes le criticaban a los priístas. Las reglas no escritas del sistema como la “Ley del Péndulo”, “Las Facultades meta constitucionales del Presidente”, “El Tapado”, y “La Enfermiza cercanía del Presidente de la República con su partido”, entre otras, están siendo reproducidas sin ningún pudor por quienes se decían promotores del cambio de régimen. Todos estos años hemos sido testigos de esto.
Por ejemplo, el presidente Felipe Calderón, acérrimo enemigo de la simbiosis PRI-Gobierno en sus años como opositor, certificó la unción de su delfín, Germán Martínez, como nuevo presidente del Partido Acción Nacional. Y de la “sana distancia” que antes le exigía a los mandatarios emanados del tricolor, no quedó nada.
La necesidad imperante de gobernar con su partido, obligó a los operadores de Los Pinos a dar un golpe de timón, por no decir un golpe de estado, al interior del panismo en donde removieron sin piedad a Manuel Espino, yunque puro, que no ofreció ninguna resistencia para cederle a Calderón, el verdadero nuevo presidente del PAN, la dirigencia nacional. Acaso bajo presión, amenazas u otras circunstancias que por el momento desconocemos. En Querétaro este mismo escenario se viene reproduciendo desde hace un buen rato.
Más con el actual gobierno que ha alentado, y tal vez hasta impulsado, la dicotomía funcionario público-funcionario de partido, dicotomía que deriva la mayor parte de las veces en una confusión (como el hecho, por ejemplo que en Huimilpan Leticia Servín, encargada del Programa de Acción Comunitaria, el PAC, fuera al mismo tiempo candidata a la presidencia del CDM del PAN) y casi siempre en la inmoralidad.
También supimos por Consolación González Loyola Pérez que los 25 diputados recibieron un “bono para capacitación” de 150 mil pesos; bono que por supuesto no es real en cuanto al nombre y que solo demuestra dos cosas: que el dinero –que sabemos no aplicarán en su preparación académica y mucho menos en la del personal a su cargo- fue en pago de algún servicio que hicieron al aprobar una ley, un decreto o no sabemos qué otra cosa. O bien, la otra versión, no de los “aguerridos” diputados que en esta ocasión -salvo por la perredista- callaron, es que el bono fue por haber aprobado el decreto mediante el cual se “regaló” a la empresa Bombardier, decenas de hectáreas para que se consolide en nuestro territorio.
La otra versión, tal vez más contemporánea pero no menos real, es que el bono fue un “aliciente”, un incentivo para que votaran a favor de la ley de ingresos y del presupuesto de egresos para el 2008 que la semana pasada pasó con 24 votos a favor (en el que se incluye el de la perredista que o se equivocó o se “equivocó”) y una abstención del panalista Oscar Rodríguez que salió de la sesión momentos antes de someterse a discusión el presupuesto. Por cierto el tiempo en que se discutió el destino de 14 mil millones de pesos, 8 minutos, rompió el record de todas las legislaturas.
La alternancia en el Poder, que no la transición política porque esa todavía sigue pendiente, en México y en Querétaro solamente ha producido un mundo o una clase política Bizarra, impensable en otros tiempos. Hoy ya no gobiernan los priístas pero no sabemos, es que perdemos toda perspectiva, si esto es bueno o es malo. Gobiernan los panistas que, por lo menos en la última semana, se han encargado de derribar el cuento de que en el PAN están todos los honestos, en el PRI todos los corruptos y en el PRD todos los “salvajes”.



La Sucesión: “El Campo de los sueños”. Eduardo Presa

Entrevista a Eduardo Presa Ampudia, coordinador de gabinete del gobierno de Jorge Rivadeneyra y operador político del Partido Acción Nacional. Nació en México, D. F., el 24 de Abril de 1964. Es Licenciado en Economía por el Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey, Campus Monterrey, cuenta con Maestría en Producción Cinematográfica, Universidad del Sur de California. Ha sido, Administrador de la Sociedad de Producción Rural Hacienda San Clemente, S. P. R. de C. V., profesor Universitario, Analista Económico, otras actividades que desempeña son: dramaturgo y guionista.
¿Te gusta tu sobrenombre de Harry Potter?
Es el sobrenombre mas divertido que he tenido. Tiene mucho que ver con mi afición al cine, a mi aspecto físico, y a lo que algunos llaman mis actos de “prestidigitación política”.
¿Si no fuera ese cual otro te gustaria?
“El exorcista”.
La política es una película para ti…
Por supuesto. Toda actividad humana es similar a un guión de cine: tiene un principio, un desarrollo, y un final. Tiene personajes en conflicto con deseos opuestos; tiene reveses y complicaciones; tiene momentos en que te sientes morir, y momentos en que te sientes resucitar. Tiene finales felices, no tan felices, o de plano muy tristes. Así es la vida, y así es la política.
¿Con quien te identificas más en una película, con los villanos o con los héroes?
Los “héroes” y los “villanos” son simplificaciones de la realidad. Pocas personas son una Ade héroe y un poco de villano, según la circunstancia y el ojo del juzgador. Por eso las mejores películas son las que tienen personajes complicados, y los actores y actrices que ganan los Oscares son los que representan a personajes contradictorios, con claroscuros.
Armando Rivera ¿héroe o villano?
Es un personaje complicado, con esos contrastes entre luz y sombra que son parte de los personajes de las buenas películas.
¿Existe el Yunque en el PAN?
Sí existe y lo que más risa me da es que lo nieguen.
¿El tema del yunque daría para una película?
De hecho uno de mis proyectos es un guión sobre grupos secretos, pero no sería específicamente sobre el Yunque, porque no dan suficiente material para un buen largometraje.
¿Paco Garrido sería un buen actor?
No, porque a Paco no le gusta ser demasiado expresivo, y un buen actor debe serlo.
Tu eres director de cine ¿que nombre le pondrías a la película de la sucesión gubernamental?
“Field of Dreams” (El Campo de los Sueños), o “Dos Buenos, Dos malos y Un Feo” (Te toca a ti adivinar cual es cual).
¿Con que personaje de películas identificarías a los precandidatos cel PAN al gobierno estatal?
ALFREDO: Marlon Brando en “El Padrino”; ARMANDO: Marlon Brando en “La Isla del Dr. Moreau”; HECTOR: Marlon Brando en “Un Tranvía Llamado Deseo”; JORGE: Marlon Brando en “Guys and Dolls”; MANOLO: Marlon Brando en “El Motín del Caine”.

Corazoncito tricolor

El diputado federal priísta, Héctor Hugo Olivares Ventura, no se anduvo “por las ramas” cuando platiqué con él; el cinco veces legislador federal (dos veces senador y tres diputado federal) fue claro y directo: quiere que su compañero de cámara, José Luis Aguilera Rico, sea el candidato del PRI y de Convergencia al municipio de Querétaro.
“Más que naranja mi amigo tiene su corazoncito tricolor” explicó el hidrocálido.
El ex secretario general de la CNC e hijo de uno de los políticos más brillantes de la historia –Enrique Olivares Santana- sabe de lo que habla: en 1999 José Luis se negó a abandonar el PRI como sí lo hicieron su padre y su padrino, Marco Antonio León Hernández, que para el 2000, ya andaban reorganizando en el estado al Partido Auténtico de la Revolución Mexicana, “franquicia” que les había entregado Porfirio Muñoz Ledo.
Todavía en 1999 el ahora convergente coordinó a los jóvenes queretanos en la precampaña emprendida por el tabasqueño Roberto Madrazo que ese mismo año perdió la candidatura presidencial frente a Francisco Labastida, que a su vez se convertiría en el primer priísta en perder la “llave” de Los Pinos. Con la derrota a cuesta y espoleado por sus familiares que una y otra vez le pedían que dejara el PRI, José Luis se mantuvo en ese partido y para el 2002 negoció su candidatura a regidor, por la vía plurinominal, con el candidato a presidente municipal, José Francisco Alcocer Aranda, el famosísimo “chepo”.
Sin embargo, se le atravesó en el camino Jesús Rodríguez Hernández que todavía no era dirigente estatal del PRI pero que ya gozaba de una gran influencia en el equipo del entonces candidato al gobierno, Fernando Ortiz Arana; Chucho le pidió al candidato que bajara de la lista a José Luis –hijo de su histórico rival- para subir a la lista de candidatos a regidores plurinominales a dos de sus “alfiles” consentidos: Hirám Rubio y Norberto Alvarado.
El encargado de darle la noticia de que no sería regidor fue el propio FOA que le pidió, en su casa de Privada Linares, que comprendiera el enroque político; a cambio le ofreció un buen puesto en el gobierno que encabezaría a partir del primero de octubre del 2003. José Luis salió molesto y desilusionado de la reunión; lo primero que hizo fue llamarle a papá para pedirle una solicitud de ingreso en el partido Convergencia y después habló con el dirigente estatal del PRI, Miguel Calzada Mercado, para avisarle que le iba mandar su renuncia con carácter irrevocable.
La familia Aguilera “cobijó” a José Luis; comenzando por su papá que le cedió su lugar en la lista de candidatos plurinominales de convergencia a la diputación local. Así José Luis no comenzaría en esto de la política con una mano atrás y otra adelante. Lo demás, lo que sucede ahora mismo, es historia. José Luis quiere armar en Querétaro una coalición con el PRI, partido al que no ha dejado de querer. Su primera opción, y es por lo que está peleando, es ir en “mancuerna” con Pepe Calzada como candidato a gobernador y él mismo como candidato a presidente municipal de Querétaro.
La coalición difícilmente les garantiza el triunfo a los dos; lo que sí estaría plenamente garantizado sería la llegada del “naranja”, como regidor cuando menos, en el próximo ayuntamiento queretano, algo que no está muy lejos de suceder.

Dos Pepes

Aquí hemos resaltado la importancia que tiene para los suspirantes al gobierno estatal, y a otros cargos de elección popular, poner como objetivo principal en sus agendas la creación de alianzas al interior y aún al exterior de sus propios partidos políticos para poder ganar posiciones. Y es que, en estos momentos, hacer política proselitista en Querétaro sin aliados es como caminar a la mitad de la noche por una calle sin luz y llena de alcantarillas abiertas en donde hasta el más “abusado” puede caerse en cualquier momento.
Esto parece no comprenderlo el Partido Acción Nacional que, inflado por sus triunfos electorales del 2006, ha comenzado a padecer aquello que hemos denominado aquí la “yucatanización”, una palabra que si bien es cierto no existe en el diccionario nos ha servido para explicar el galimatías que significó para el ex gobernador Patricio Patrón Laviada el proceso interno de su partido en donde se eligió candidato a gobernador.
Conocido en los medios de comunicación como “el Alto Vacío” (por su estatura y por su falta de pericia política), Patrón impuso descaradamente como candidato a su “delfín”, Xavier Abreu Sierra, un político bisoño que terminó derrotado en las urnas por la entonces senadora priísta Ivonne Ortega Pacheco, sobrina del ex gobernador Víctor Manuel Cervera Pacheco, quien se alió con los panistas resentidos que jamás perdonaron que se les quisiera imponer “la línea”.
Lo mismo pudiera pasar en Querétaro si el gobernador pretende meter las manos en el proceso interno del PAN para favorecer a Manuel González, algo que difícilmente ocurrirá si piensa igual que hace cinco años cuando le dijo al autor de esta columna (a propósito de Eduardo Magaña Lostoff a quien Loyola quería imponer como su sucesor): No creo que el gobernador quiera imponer a un candidato al gobierno del estado, los panistas, a diferencia de los priístas, no aceptamos línea, y si esto ocurriera ese apoyo sería como “el beso del diablo”.
Pero volviendo a las alianzas políticas, habrá que decir que quienes sí se han aplicado en ese tema son los convergentes y el PRI -nos referimos al PRI serio, no al que se exhibe golpeándose entre sí- quienes han entrado en pláticas para ponderar la posibilidad de ir juntos en coalición política para las siguientes elecciones. En particular llevando como mancuerna al senador Pepe Calzada, que ya puede proclamarse como el virtual candidato del tricolor al gobierno, y al joven diputado federal José Luis Aguilera Rico que iría como candidato a la presidencia municipal de Querétaro.
Lo que estarían procurando a nivel nacional los líderes del PRI en el Congreso de la Unión, Manlio Fabio Beltrones y Emilio Gamboa Patrón así como los diputados federales madracistas Héctor Hugo Olivares y Alfonso Izquierdo quienes trabajaron muy de cerca con el “niño naranja” en 1999 cuando este coordinaba en el PRI a las juventudes del ex candidato presidencial.
Sabedores de que aún yendo juntos podrían tener dificultades para vencer al candidato del PAN, por aquello de la inercia y de la “moda”, de concretarse la alianza, los dos Pepes estarían a la espera del proceso interno del PAN en el que, muy seguramente, habrá más de uno que quiera cobrarle con votos las facturas que pudieran quedar pendientes si la contienda interna no se ajusta a la equidad y a la legalidad. Como lo hemos venido advirtiendo desde hace un buen rato.

Garrido y su sucesión

Aunque en primera instancia el despido de Héctor Lugo Chávez del gobierno estatal se leyó como una especie de escarmiento para el funcionario que siguió haciendo campaña electoral a pesar de las advertencias, una segunda mirada al tema nos hace pensar que en realidad su salida tuvo que ver con la disputa que se está dando en el PAN por la sucesión queretana.
Conociendo a Francisco Garrido Patrón (llevamos 11 años viéndolo hacer política en la capital), sabemos que la decisión no la tomó “sobre las rodillas” y que tampoco fue producto de un exabrupto o de alguna reacción impulsiva. Eso nos queda claro.
Pero tampoco fue improvisada la manera en que se difundió la noticia y mucho menos cómo se redactó el exiguo boletín oficial, lo que nos hace pensar lo que se buscó en realidad fue dejar correr la noticia de que el gobernador había “corrido” –literalmente- al secretario porque estaba haciendo campaña para sucederlo en 2009.
El gobernador muy probablemente también quiso que la “ejecución” fuera pública y aparatosa para que no quedara ninguna duda de su poder; es decir, que sirviera de escarmiento público para Lugo y para todo aquel que está dispuesto a hacer política sin avisarle. Garrido, como en los buenos tiempos de Rafael Camacho Guzmán, con esta decisión, tácitamente repitió la frase que hiciera célebre al “Negro”: “La política en Querétaro la hago yo”.

El “Sacrificio” de Lugo

El “sacrificio” o despido de Héctor Lugo, permitió al gobernador matar “dos pájaros de un tiro”; por una parte eliminó a uno de los cinco precandidatos que todavía quedan “vivos” y por la otra puso en jaque a Alfredo Botello Montes –tal vez el más fuerte de todos los aspirantes- que se encuentra exactamente en la misma posición en la que se encontraba el ex secretario de desarrollo agropecuario. Es decir, es funcionario público, precandidato al gobierno…y lleva rato haciendo campaña para el 2009 (como Ricardo, como Renato López, como Lupita Murguía, como José Luis Covarrubias, como Raymundo Gómez, como Pepe Guerrero, como Jesús Carlos Hernández y como decenas y decenas de funcionarios de primer, segundo, tercer y hasta cuarto nivel del gobierno estatal que quieren ser candidatos dentro de dos años).
En este sentido los precandidatos que más se ven fortalecidos con este “manotazo” son los que no pertenecen al gobierno estatal; en particular Manuel González Valle el presidente de Querétaro que desde hace unos cuatro o cinco días –coincidentemente con la salida de Lugo- ya se mueve como “El Delfín”, despacha como “El Delfín” y se comporta en público como “El Delfín”.
El abierto “delfinazgo” del alcalde queretano, así como la “eliminación” de Héctor Lugo –la que, veremos, será temporal - viene a recomponer el panorama de la sucesión gubernamental. A partir de este momento seremos testigos de alianzas que alguna vez se pensaron imposibles y de acuerdos que buscarán sacar la mejor parte del pastel que estarán disputándose los panistas en sus contiendas internas.
La posible candidatura del presidente municipal de Querétaro al gobierno estatal dependerá en gran medida de su habilidad para negociar los votos de uno u otro candidato porque, esto lo debe de saber muy bien él y sus asesores políticos, será imposible que se repita el escenario del 2003 cuando Paco Garrido no tuvo necesidad de negociar con los otros precandidatos Gustavo Buenrostro y Eduardo Magaña que era el delfín de Ignacio Loyola Vera.
Por el contrario Botello, Rivadeneyra, Armando y hasta Lugo, podrán quedarse con la candidatura si logran sumar los votos de unos y otros para presentar a un candidato en común lo que haría prevalecer el antiguo adagio priísta que dice que “gobernador no pone gobernador”.

La Segunda Vuelta, inminente en el PAN

Dado lo cerrado de la contienda interna de su partido, los analistas del Partido Acción Nacional, y los que no lo son, desde ahora están previendo que el candidato a gobernador será aquel que mejor opere la llamada “segunda vuelta”, es decir la segunda ronda de votación de la militancia.
Aunque muchos auguran que desde la Casa de la Corregidora se buscará que sólo llegue un precandidato, otros consideran que al final de cuentas todos los que hasta ahora han levantado la mano se presentarán a la asamblea que entonces se convertiría en una especie de batalla campal.
Esta última premisa no es para nada gratuita; por dos razones: primero, porque su participación les asegura la supervivencia política (si no resultan ganadores pueden negociar diputaciones, secretarías y alcaldías con el vencedor) y segundo, porque prácticamente todos los interesados saben que no tendrán una segunda oportunidad para volver a ser candidateables.
De acuerdo a los estatutos del blanquiazul, el ganador será el que obtenga la mayoría absoluta, esto es el 50 por ciento de los votos más uno; y si en la primera votación nadie logra ese porcentaje –tal como se espera- entonces, ahí mismo se desarrolla una segunda elección en la que resultará triunfador el que obtenga una mayoría relativa, es decir el que se haga del mayor número de sufragios sin importar el porcentaje.
En el 2002 –para la elección del candidato a gobernador y el candidato a presidente municipal de Querétaro- las dos formas se hicieron presentes cuando Paco Garrido, con ayuda del grupo de los duros, derrotó en la primera elección a Eduardo Magaña y a Gustavo Buenrostro con un 65 por ciento del total de los votos de la militancia.
No tuvo la misma fortuna Armando Rivera, el ganador de la elección del candidato a la presidencia municipal de Querétaro, que en la primera ronda quedó en segundo lugar detrás de Arturo Nava Bolaños; más sin embargo, en la segunda ronda sumó los votos del tercer lugar, el entonces diputado federal Paco de Silva, los que fueron suficientes para quedarse con el triunfo con apenas diez votos de diferencia.
Entonces las primarias se resolvían entregando primero una boleta a los votantes y si había necesidad de una segunda votación, y sólo hasta entonces, se les entregaba una segunda boleta. Pero después de que se suscitaran una serie de diferencias y de rompimientos entre la militancia, debido a las negociaciones que se daban entre los participantes, los panistas optaron por reformar la mecánica de su elección para hacerla más transparente y menos tortuosa. A partir del próximo proceso interno el votante recibirá una boleta nada más en la que decidirá, en un solo tiempo y en un solo acto, quién es su favorito para la primera ronda y quién lo es para la segunda en el caso de que su favorito no quede dentro de los dos primeros lugares.
Con esta modificación los panistas podrán votar -por ejemplo- para la primera vuelta por Alfredo y para la segunda por Jorge; o por Jorge y por Manuel; o por Héctor y por Alfredo. De ahí que en estos momentos los precandidatos están tratando de convencer a sus correligionarios de que voten por ellos en la primera o, ya de perdida, en la segunda vuelta. Queda claro pues, la importancia que tiene reunirse con todos y cada uno de los militantes blanquiazules sin importar que ya tengan comprometido su primer voto.

Jorge, el del “Tercer Turno”

Incansable el presidente municipal de San Juan del Río, Jorge Rivadeneyra, que desde las siete de la mañana despacha en sus oficinas de Palacio Municipal, echa andar programas de gobierno y obras públicas, se reúne con su gabinete e inaugura establecimientos comerciales en el municipio. Y cuando llega la noche comienza a operar de manera directa su candidatura al gobierno del estado reuniéndose con grupos de panistas de todo el estado a los que busca convencer que voten por él.
La agenda política del hiperactivo alcalde también incluye sentarse a platicar con otros actores, panistas o no (como con la cúpula cetemista encabezada por su antecesor Enrique Burgos, o como la que tuvo hace algunas semanas en Acatitlan de Zaragoza, en Landa de Matamoros, para celebrar el cumpleaños del ex cenecista Mauro Marques) además de poner de moda entre la clase política lugares antes impensables como la Arena de Lucha Libre del barrio del Tepetate.
Jorge, que no se parece en nada a los políticos tradicionales, en muy poco tiempo ha logrado posicionar de manera estratégica a San Juan del Río; no por nada esta es la primera vez que a un presidente se le ven amplias posibilidades de llegar a la casona de la Corregidora.

Bitácora de Campaña
Este es el balance en el PAN en la última semana de febrero.
Alfredo Botello está super disminuido. Inclusive existen rumores muy consistentes de que el gobernador ya lo hizo a un lado y que está planeando su salida. Esto obedece por supuesto a la unción de Germán Martínez en el CEN panista y a la caída de Manuel Espino a quien Garrido había apoyado hace cuatro años para que llegara a la presidencia de su partido. Garrido mandó el mensaje a Calderón, de que en el presente Espino no es más su aliado y que está alineado con Los Pinos. La sucesión por el gobierno comenzó hace mucho tiempo. Los candidatos son el propio Botello (ya muy peleado con los dueños de los medios) el alcalde de Querétaro Manuel González Valle (que fue apoyado por Botello y su grupo y que mantiene mucha de su gente en el gabinete) y que además es visto como el delfín de Garrido.
Héctor Lugo Chávez que había sido sub secretario de agricultura en el gobierno de Guanajuato de fox y que fue despedido en noviembre de la secretaría de desarrollo agropecuario por "adelantado" según se filtró desde la misma oficina del gobernador. Lugo se resiste a abandonar la nave de la precandidatura pero a decir de los mimos panistas “está en las últimas”.
El alcalde de San Juan del Río, Jorge Rivadeneyra Díaz, es un “chavo empresario” que fue secuestrado y dejado en libertad por una gran suma de dinero en su juventud. Es el que menos tiempo tiene en el PAN, pero su solvencia económica le permite “ganar, ganar”, es decir de todos los aspirantes a la candidatura es el único que no pierde nada si pierde la nominación.
Armando Rivera Castillejos no tiene muchas posibilidades si el gobernador y sus operadores influyen en el ánimo de los militantes. Sin embargo una encuesta privada aplicada entre los panistas supuestamente le daría el primer lugar entre la militancia de El Marqués, Corregidora y Querétaro, suficiente para hacerlo candidato

¿El Regreso de Lugo?

Héctor Lugo Chávez le ha dicho al autor de este espacio, en público y en privado, que no se ha bajado del “ring”, que sigue buscando la candidatura del PAN al gobierno del estado y que el “manotazo” de noviembre que lo dejó fuera del gabinete estatal, le ha permitido tener más tiempo para hacer política y para platicar con los militantes panistas a los que busca convencer para que voten por él en la interna que seguramente tendrá lugar hasta enero próximo. Político de tiempo completo, aseguró que no le guarda ningún rencor a quien fuera su jefe por más de cuatro años, Paco Garrido. Lo que es más: dijo que está agradecido con él por haberle dado la oportunidad de trabajar en su administración.
El ex secretario de desarrollo agropecuario –en la entrevista que le hizo el autor para Noticentro- negó que se vaya a “bajar” de sus pretensiones para buscar alguna diputación federal. También reveló que se ha reunido con todos los aspirantes al gobierno, a excepción del presidente municipal de Querétaro, Manuel González Valle, con el que “no ha podido empatar” agendas. Aunque en los corrillos panistas se sabe que están distanciados y que sus diferencias son irreconciliables.
Lugo, que llegó en sexto lugar al Consejo Estatal (de 84 lugares disponibles) y en segundo al Consejo Nacional, recordó que la última vez que vio al gobernador fue en diciembre del año pasado –a menos de quince días de su baja-, precisamente durante la “unción” de Germán Martínez Cázares como presidente nacional de su partido; no pudieron saludarse a pesar de que ambos estaban sentados en la zona común de consejeros políticos por Querétaro. La verdad de las cosas, dicen varios testigos presenciales, es que los dos evitaron encontrarse de frente. Este es, pues, el regreso de Lugo que, salvo que esté “blofeando”, hará todavía más interesante la elección interna del PAN que a esta hora nadie puede arriesgarse a decir cómo acabará.

Manuel: Estrategia

En gran medida, el trabajo de los comités estratégicos de los precandidatos (como se les llama pomposamente ahora a los equipos de campaña) consiste en incidir, por cualquier medio, en la percepción de un buen número de panistas que terminará votando en las internas por aquel que esté mejor posicionado en la sociedad queretana.
Según los expertos en la materia, lo más importante en cualquier contienda no es la realidad sino la percepción que genera un rival sobre el otro. En una pelea de box es más fácil identificar esta cuestión que muy pocos se atreverían a rebatir: en el cuadrilátero, los dos peleadores son puestos frente a frente antes de iniciar la batalla. Mientras el referí les da las últimas indicaciones los ojos de los dos se encuentran con odio –aunque este no sea verdadero- lo que constituye una pelea previa (psicológica) antes de intercambiar golpes. La gana el que logre que el otro baje la vista o evada su mirada.
En política sucede algo parecido: lo más importante es la percepción, no la realidad. De ahí la importancia que tiene, por ejemplo, que Manuel González Valle –tal vez el mejor colocado en este momento- haya comenzado a enviar señales a la militancia de que efectivamente participará en la contienda interna de su partido para elegir candidato a gobernador. Antes de enviar esas señales Manuel había comenzado a perder puntos frente a sus simpatizantes que pensaban que no iría a la contienda.
Y es que en lo que va de la sucesión (que prácticamente comenzó al día siguientes de las últimas elecciones), el alcalde ha evitado hablar del tema lo que ha generado la percepción de que ya pactó con otro precandidato, en particular con el secretario de gobierno Alfredo Botello que tiene colocados a varios de los suyos en puestos de primerísimo nivel, casi diríamos que en lugares estratégicos, de la administración pública municipal.
Ese mismo equipo, el del influyente secretario, se ha encargado de fortalecer la percepción de que MGV no buscará la candidatura porque en la pasada contienda interna pactó con ellos su declinación al gobierno estatal a cambio de los votos que le ayudaran a derrotar en la interna a la secretaria de educación Lupita Murguía. Lo que por supuesto no es cierto. Si los “duros” apoyaron en 2006 al ahora alcalde es porque éste apoyó a Arturo Nava Bolaños que al final perdió la candidatura a la presidencia municipal frente Armando Rivera.
Ex dirigente del PAN en el municipio de Querétaro, regidor en la administración municipal que encabezó Paco Garrido en 1997 y secretario de turismo en el actual gabinete estatal, Manuel ya comenzó a trabajar para llegar a la Casa de la Corregidora. Ya comenzó a trabajar doble turno –como presidente y como precandidato- para llegar fortalecido a la contienda pansita que promete, con mucho, ser la más apretada de la historia de ese partido.
La percepción de que Manuel había declinado participar en la contienda del 2009 surgió a raíz de la alianza que hizo con los “duros” encabezados por Botello, para derrotar en 2003 a la poderosa mancuerna que formaron la secretaria de educación con el entonces presidente Armando Rivera. Se decía que, como Fausto había vendido su alma al diablo, Manuel había renunciado a ser candidato a gobernador a cambio de los votos suficientes para quedarse con la candidatura al gobierno municipal de Querétaro.
El pacto sí existió pero no en esos términos. En 2002 –cuando todavía trabajaba en la secretaría del trabajo- Manuel decidió buscar la candidatura a la presidencia pero se encontró que desde hacía tiempo la venía trabajando Arturo Nava Bolaños a cuyo proyecto terminó sumándose al final. Pero la siguiente –ese fue el pacto- sería suya.
Hasta ahí el compromiso.

Pepe + Manlio

Sigue trabajando el senador Pepe Calzada en conseguir un candidato a la presidencia municipal que pudiera ser la diferencia en el próximo proceso electoral. El equipo de primer nivel del senador ha percibido desde hace algunos meses la posibilidad de que los panistas no se pongan de acuerdo y terminen rompiendo sus alianzas y con ellas su compromiso de ir juntos a la contienda del 2009. En ese sentido, el senador, que va respaldado y bien por Manlio Fabio Beltrones, el verdadero “segundo de a bordo” de México, como le dicen en el Senado, baraja nombres y más nombres de priístas y no priístas que pudieran acompañarlo en la contienda constitucional.

PAN: Cero Operación

La operación y la negociación política parecen ser características exclusivas de los priístas de antaño (es que la mayor parte de los de ahora se agarran a golpes a la menor provocación como lo puede constatar el dirigente estatal). Algo que los panistas quisieran, pero no pueden imitarles por más que se esfuercen. Cuando uno platica con algún panista de los que se forjaron en la oposición y que ahora usufructúan el poder público, casi siempre llegan a la misma conclusión: “en el PAN no hemos sabido negociar con los derrotados”.

No hace mucho el ex dirigente estatal del PRI, ahora Convergente, Marco Antonio León Hernández –decano todavía de los presidentes estatales de ese partido- recordaba que en 1973 buscó ser dirigente del entonces llamado Movimiento Juvenil Revolucionario, que congregaba a todas las jóvenes promesas del tricolor. Lo que no pudo lograr debido a que el gobernador Antonio Calzada Urquiza le había dado el visto bueno al joven Francisco Borbolla Alegría que después, en 1997, emigraría al Partido Cardenista de Reconstrucción Nacional.

Sin embargo –práctica común en el PRI- se llamó al joven León para que trabajara como inspector de espectáculos en el gobierno municipal de Mariano Palacios Alcocer. No pudo ser dirigente juvenil pero se le abrió otra oportunidad en el gobierno municipal. Es decir, los priístas sabían compensar la derrota con una “banca política” alentadora: “No puedes ser gobernador, pero te ofrezco la diputación federal, o la senaduría, o un cargo de primer nivel en el gobierno estatal o federal.”, esos eran los acuerdos que más o menos se tomaban hasta 1991 cuando Enrique Burgos llegó al gobierno estatal.

En 1994, desde el Distrito Federal, desde Los Pinos, se ordenó –así con esas palabras- que el pansita Francisco Layseca Coellar sería presidente municipal de San Juan del Río a pesar de haber perdido en la elección constitucional a manos del priísta Víctor Rojas Zetina. El Tribunal Electoral, antecedente del que hoy conocemos, determinó que la planilla del doctor, que por cierto ahora milita en el PRD, no había sido satisfecha y aunque tenía más votos en las urnas, es decir gozaba de la voluntad popular de los sanjuanenses, jamás pudo, por lo menos hasta la fecha, despachar en el edificio presidencial de la avenida Juárez.

Para “compensar” su pérdida –y su sometimiento- fue invitado por el gobernador Burgos García para que se encargara de dirigir la naciente secretaría de servicios de salud en el estado. Cargo que utilizó para cumplir los compromisos financieros que había adquirido en su campaña electora. Hasta ahí se llevó a dos de su más cercanos colaboradores –hoy gente bien reconocida en la política pero que entonces hacían sus “pininos”- Enrique Beltrán Portillo –delegado de Jesús Rodríguez en El Marqués- y Ulises Gómez de la Rosa que ahora milita en el PRD, partido al que aspira dirigir.

En el PAN no existe esa negociación, ni esa operación política. Lo vemos y lo confirmamos cada elección interna de ese partido: el que pierde, se arriesga a perder todo. Es más, dicen algunos panistas, no sólo pierde su posición, se le aniquila políticamente hablando. Esta falta de operación cicatriz en el PAN puede convertirse, sino en el 2009 sí más adelante, en su talón de Aquiles político. Si los panistas –como dicen- no aprenden a negociar, más ahora que están en plena batalla por la candidatura al gobierno del estado, corren el riesgo de perder las elecciones no tanto por lo que hagan sus rivales en las campañas sino los propios militantes del PAN.

En este sentido habrá que recordar que en ese partido militan dos hombres aguerridos, entrones, como Ignacio Loyola Vera y Armando Rivera Castillejos –entre tantos que se asumen como “independientes a cualquier proyecto político”- que están buscando posiciones (Ignacio, diputado federal por el I distrito y Armando candidato a gobernador) que si pierden a la mala –es decir no en buena lid, con trampas y chicanas- podrían convertirse en el peor enemigo de su propio partido.

Algo que ya pudimos observar en Yucatán donde los panistas no supieron sanar las heridas que dejó el proceso interno para elegir candidato y que facilitó el regreso del PRI a la Casa Montejo.

Cerillo: prendido o apagado

Muy difícilmente Ricardo Anaya participará en alguna contienda interna de su partido, aunque hay que reconocerle que tiene la fuerza suficiente para disputar cualquier elección, inclusive la de candidato al gobierno estatal. Sin embargo, a menos que se le indique lo contrario, todo parece indicar que será el encargado de concentrar al que será el nuevo gabinete del gobierno estatal y que se prevé esté listo para fines de este año cuando varios de los actuales secretarios dejen su cargo para alguna candidatura de su partido. Además, Ricardo se ha convertido en operador político de Manuel González Valle a quien estaría apoyando en sus aspiraciones políticas. Aunque al interior de su joven equipo más de uno le ha pedido que mejor encabece su propio proyecto.
Gente cercana a él, los diputados locales Erik Salas y Miguel Martínez estarían encabezando una corriente al interior del “anayismo” que buscar llevar a su jefe al gobierno estatal, posibilidad que pudiera abrirse en caso de que Manuel González decida concluir con el periodo para el cual fue electo.

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