domingo, 24 de febrero de 2008

Ciudad y Poder Sucesión 2009

El Club de Tobi vs TUCOCH

La información que se generó en días pasados de que Jesús Rodríguez Hernández estaba utilizando al diputado Jaime Escobedo para abrirle paso al regidor Jaime García Alcocer –que dicen es su verdadero “delfín”- obligó a ese grupo a mandar señales de unidad en torno al proyecto del dirigente que sigue soñando con la candidatura al gobierno estatal.
Así, el llamado “Club de Tobi” (Concepción Sicilia, Erik Osornio e Hirám Rubio) firmó un pacto de unidad para sacar de entre todos sus integrantes a un candidato que pueda enfrentar a los demás que van muy adelantados. Al final la candidatura de este grupo se definirá entre los dos “Jaimes”. Puede apostarlo.
En el otro frente, el TUCOCH (Todos Unidos contra Chucho), los aspirantes a la dirigencia del PRI siguen buscando la alianza; posición de la que están más cerca el ex diputado y ex alcalde de Tequisquiapan, Antonio Mejía Lira, y el ex dirigente del PRI municipal, Braulio Guerra Urbiola. Escéptico del resultado que pudiera generar una alianza en este proceso, el ex líder de la CNOP, Enrique González, sigue pensando que puede ganar solo. Algo que tendrá que volver a pensar sobre todo porque la alianza entre los “chuchos” puede cambiar todo pronóstico.

Ex gobernadores “recargados”

Tras el anuncio que hiciera Ignacio Loyola Vera después de la celebración del cinco de febrero pasado, de que quiere ser diputado federal o por lo menos local, más de un panista influyente, comenzando por el gobernador Garrido, querrá “cerrarle la puerta” para evitar que llegue al Congreso de la Unión o al del Estado.
El ex gobernador –que ya pasó a la historia como el primer panista en gobernar Querétaro- buscará blindar su proyecto político con el presidente Felipe Calderón Hinojosa con el que dice tiene una excelente relación personal, aunque lo haya corrido del gabinete apenas en diciembre pasado.
Si el panista llega a San Lázaro podría encontrarse con otros dos ex gobernadores: Enrique Burgos y Mariano Palacios Alcocer que también, dicen fuentes bien informadas, quieren regresar al Congreso de la Unión.
Quien pudiera declinar cualquier cargo de elección popular para el 2009 es el dos veces candidato al gobierno de Querétaro, Fernando Ortiz Arana, que sin duda alguna puede ser considerado como uno de los políticos mexicanos más completos. Don Fernando tiene un lugar asegurado en la historia de México al haber operado desde la cámara de diputados y luego la de senadores las reformas constitucionales más importantes. Eso hay que reconocérselo. Otro que quiere llegar a la cámara de diputados, aunque sea a la local, es el todavía dirigente priísta Jesús Rodríguez Hernández que busca blindar su sucesión para poder llegar el próximo año a la LVI legislatura.

La “Nueva Generación” de Calzada

Hace unos 34 años, el gobernador Antonio Calzada Urquiza decidió impulsar a una nueva camada de jóvenes queretanos que estaban desesperados por iniciar su carrera política, dándoles cabida en su gobierno, el que arrancó formalmente el primero de octubre de 1973. Ese grupo de jóvenes fue bautizado por la conseja popular o por el propio gobernador como “La Nueva Generación”, nombre que con el paso del tiempo se convertiría en la bandera política de la nueva administración que buscaba ser diferenciada de los “viejitos” que hasta entonces habían gobernado nuestro estado.
Al grupo de nuevos funcionarios fueron llamados el joven juez del registro civil de El Marqués y ex líder universitario, Fernando Ortiz Arana; el joven campeón nacional de oratoria y de karate, apreciado y admirado por la sociedad queretana, Mariano Palacio Alcocer; el rebelde jovencito cuyas “hordas” estuvieron a punto de incendiar el Teatro de la República cuando perdió el nacional de oratoria, José Ortiz Arana; y el vocalista de un grupo “psicodélico” que era feliz cantando gratis en los “pecaminosos” cafés de moda del Querétaro antiguo, Braulio Guerra Malo, entre otros.
Sin pertenecer formalmente a esa “Nueva Generación”, forjada por el arquitecto Calzada, más o menos por la misma década, la de los “locos” y los “hipiosos” años setenta, otro joven veinteañero llamaba la atención en la entonces minúscula clase política local; se trataba de Enrique Burgos García que había terminado su administración en San Juan del Río y estaba arrancando su carrera como flamante notario público de ese municipio. Habiéndose granjeado la amistad y la simpatía del secretario general de gobierno de don Juventino Castro –don Manuel Suárez Muñoz, que también había sido presidente municipal en SJR- había saltado de la agencia del Ministerio Público hasta la alcaldía del segundo municipio más importante de la entidad.
Para entonces, en el Distrito Federal, la belleza y la rebeldía de la guapa estudiante de relaciones exteriores de la UNAM, Silvia Hernández, había impresionado y conquistado al candidato presidencial, José López Portillo, que no dudó en incorporarla primero a su equipo de campaña y después a su gabinete como directora del naciente INJUVE, el Instituto Nacional de la Juventud que después se convertiría en el CREA. El temple de la guapa queretana, puesto a prueba en dos accidentes de helicóptero en los que por nada pierde la vida, la llevaría a ocupar posiciones privilegiadas en lo más encumbrado de la política nacional.
A excepción de Enrique, los demás sentaron sus reales en el DF (es que la política local ya les quedaba muy chica) y ahí, en la capital de la República, lograron cargos tan importantes en al política como la dirigencia nacional del PRI, el liderazgo de las Cámaras y las secretarías de Estado más influyentes; poco, muy poco les faltó para llegar a la presidencia de la República, por lo menos a Fernando y a Mariano. Los cuatro, “Los Cuatro Fantásticos”, han sido referentes de la política queretana por lo menos en los últimos 35 años; y es que aunque estuvieran radicando en México, nunca dejaron de voltear a Querétaro donde, quizá más por entretenimiento que por otra cosa, financiaron y procuraron liderazgos que a la postre se convertirían, todos ellos, en lo que hoy es el PRI queretano.
En febrero próximo, a más tardar en un mes, el Consejo Político Estatal deberá determinar el método mediante el cual habrá de ser electo el sucesor de Jesús Rodríguez Hernández, aliado de Burgos; participarán en la contienda –por lo menos eso han dicho- Enrique González –cuñado de Mariano-, Jaime Escobedo –alguna vez aliado de Silvia- y Toño Mejía, aliado de Fernando. Pero también podrían hacerlo Edgardo Rocha –“burguista”-, Braulio Guerra Urbiola –que de ser aliado de FOA pasó a serlo nuevamente de Mariano- y Jaime García Alcocer.
Públicamente entre “Los Cuatro Fantásticos” no existen problemas ni obstáculos; inclusive la última vez que estuvieron juntos, hace un par de años en el exclusivo restaurante “Churchill” de la colonia Polanco, no sólo permitieron que se les tomara una fotografía -donde todos aparecen sonrientes y brindando-, sino que además la enviaron a algunos medios locales para su respectiva publicación. Sin embargo en “corto”, en privado, los cuatro se reconocen entre sí adversarios de una carrera que ni ellos saben dónde termina o cuál es el premio; sus fobias, como los propios recursos financieros que alguna vez le inyectaron a sus respectivos grupos, las transmitieron a sus aliados como el padre transmite de manera natural sus genes a sus hijos. En eso está el PRI que quiere regresar a la Casa de la Corregidora, lo que difícilmente sucederá si los cuatro no hacen las paces…o la “base” no los hace a un lado.


Los “Manlio boys”

Aunque hace algunos meses se planteaba la posibilidad de que el senador José Calzada Rovirosa podría reservar su candidatura al gobierno estatal hasta el 2015 -con un PAN más desgastado por el ejercicio del poder- todo parece indicar que lleva rato haciendo los amarres para quedarse con la candidatura que, dicho sea de paso, tiene prácticamente en el bolsillo a pesar de lo que en su momento intente la actual dirigencia estatal del PRI.
La decisión la habría tomado en gran parte al tácito apoyo –tal vez expreso- que le ha venido manifestando el líder de su bancada, el sonorense Manlio Fabio Beltrones que desde que llegó al Senado ha arropado a jóvenes que ya son conocidos como los “Manlio boys”, y que están buscando gobernador el estado que representan en el antiguo Palacio de Xicoténcatl.
La primera que ese grupo envió a competir fue la ex senadora (apenas duró un par de meses en la curul), Ivonne Ortega quien logró la hazaña de recuperar para el PRI el estado de Yucatán que gobernaba el panista Francisco Laviada Patrón. Aunque no podemos pasar por alto el detalle de que los priístas le pidieron a Felipe Calderón que vigilara las elecciones a cambio de su apoyo en temas nacionales.
En el equipo del senador Calzada reflexionan desde hace rato los escenarios posibles del 5 de julio del 2009, fecha en que se llevará a cabo la elección del gobernador para el periodo 2009-2015. Les gustaría más enfrentar al secretario de gobierno, Alfredo Botello Montes, que a Jorge Rivadeneyra o a Manuel González. Aunque a este último le ven muchas debilidades como el hecho de que hoy la gente lo perciba como un presidente con muchos problemas en el área de la seguridad pública. En el panorama no ven para nada ni a Armando Rivera –su amigo personal- ni a Héctor Lugo.

3 mil consejeros elegirán al nuevo dirigente del PRI

Con 140 votos de 240 posibles, el Consejo Político Estatal del Partido Revolucionario Institucional decidió aprobar el método para elegir al nuevo dirigente de ese partido en abril próximo; serán los aproximadamente 3 mil consejeros políticos quienes definan quién será su nuevo presidente.
El ex dirigente del PRI Juan Almaráz propuso que la elección fuera abierta, es decir dirigida hacia toda la sociedad pero su propuesta fue desechada por los consejeros.
Jesús Rodríguez Hernández, se veía animado y hasta victorioso porque, según dijeron gente de su equipo, era lo que buscaba que fuera sucedido en una votación cerrada. En su discurso ensalzo a la negociación y al diálogo como forma de hacer política:
"Entendida como quehacer colectivo (la política), es el instrumento para generar acuerdos para dirimir diferencias y para acercar a los opuestos. Ha sido y seguirá siendo nuestra premisa y tarea esencial, para unir a la juventud con la experiencia, delimitar los intereses personales para dar paso a los de nuestro partido”.

Aprueban aspirantes al PRI método de sucesión

Antonio Mejía, Braulio Guerra, Jaime García y Enrique González aspirantes a suceder a Jesús Rodríguez Hernández en la dirigencia estatal del PRI, aprobaron este domingo el método para elegir al nuevo comité directivo de ese partido que fue votado por los consejeros políticos.

Los cuatro precandidatos, entrevistados por Ciudad y Poder, coincidieron en señalar que el método fue aprobado de manera legal, aunque, salvo Jaime García, pidieron al presidente y a los órganos electorales del PRI que den a conocer lo más pronto posible el padrón de militantes que habrán de votar a más tardar en mayo próximo.

Para Jaime García, cercano a JRH, el método corresponde a los tiempos que vive el PRI en el estado, además de apegarse al estatuto partidista. De igual manera informó que un grupo de priístas (Jaime Escobedo, Jorge Cevallos, Erik Osornio, Hirám Rubio y Concepción Sicilia) estarán eligiendo próximamente a uno de ellos para que los represente en la contienda tricolor.

Enrique González, cuyo grupo quería que la elección del dirigente fuera abierta a la sociedad, indicó que el método de consejeros también es bueno y no perjudica para nada su proyecto político de hacer un PRI unido y fuerte para las elecciones del 2009.

Braulio Guerra hizo hincapié en que el dirigente estatal debe publicar a la brevedad posible el padrón de votantes para que la elección sea lo más transparente posible; por su parte Mejía dijo que más que certeza, el método aprobado da certidumbre a la militancia que ya quería saber cómo iba a elegir a su nuevo dirigente.

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